Vas a ser el Messi de internet

Internet se ha convertido en aquello de lo que huíamos. Hace más de una década viví el auge de los foros; hilos míticos, I was here, KDD's, trolleos, y demás cultura de Internet que sentó las bases del humor que predomina hoy día en todas las RRSS. Los que solían pulular por esos lares era gente joven rechazada socialmente por sus gustos. Porque sí, hace unos años si jugabas a videojuegos eras el rarito de la clase. Por suerte, a día de hoy se ha masificado la industria del videojuego y son millones de personas las que disfrutan de este entretenimiento, pero no quita el hecho de que quienes levantaron lo que hoy día disfruta tanta gente fueron "cuatro gatos" en los foros.

KDD Meri 2012, uno de los chavales de la izquierda es el youtuber más grande de habla hispana ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Bajo la atenta mirada del pajarito azul se desarrollan de forma cíclica los mismos memes, historias e hilos que ya vieron la luz hace quince años. ¿Alguien se acuerda de Manuel Bartual? Lo petó por adaptar a formato Twitter los típicos hilos míticos de los foros, donde todo el mundo sabía que lo que se contaba era mentira pero se llenaban cientos de páginas esperando a los updates de su OP (autor).

Y no os engañéis, quienes mantienen el barco de los videojuegos siguen siendo esos "cuatro gatos", Among Us lo desarrolló un estudio Indie, como así lo fue también Fall Guys, Rust, el mismísimo League of Legends o el más reciente Dyson Sphere Program, el cual recomiendo encarecidamente a aquellos que les guste la parte técnica de Minecraft, Factorio, Satisfactory, etc. Todos esos videojuegos que entretienen a millones de personas los hacen unos pocos que han dedicado su vida a ello. Y no solo entretienen jugándolos, sino también viéndolos.

El juego ya cuenta con más de 500.000 copias vendidas y 97% de valoraciones positivas en Steam

YouTube nació como una plataforma donde mostrar al mundo tus habilidades e inquietudes. Cuando empezó a cobrar popularidad se inundó de gameplays comentados, luego llegó el 2.0, los montajes, y en general el buscar ofrecer algo que te diferenciase del resto en un nuevo mercado que tardó muy poco en saturarse. Y eso es exactamente lo que jodió todo, lo que para muchos comenzó como un hobby, pasó a ser una fuente de ingresos, y por lo tanto su trabajo. El algoritmo de YouTube empezó a buscar cómo enganchar a más gente y durante más tiempo a la plataforma, el éxito de Netflix (entre otros muchos) parten del mismo axioma: "si te gustó esto, esto otro te va a encantar", y para los creadores de contenido nació la obsesión por la búsqueda de "hackear" el SEO de YouTube para salir en recomendados, generar más audiencia, conseguir más clics, etc. Una espiral de autodestrucción donde el valor de tus vídeos, de tu propio contenido, queda relegado a un título y una miniatura llamativas. Lo que tienes que decir al mundo es el vacío más absoluto, das con el clickbait perfecto y entorno a eso construyes el vídeo. Y hay que tener algo muy claro, por cada creador de contenido que triunfa haciendo fastfood, hay cientos de miles que hacen exactamente lo mismo y los percibimos como meras copias (más) malas, ¡Incluso llevando más años que el otro que sí triunfa!

“Toda la vida en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación” - Guy Debord

Entonces, ¿por qué hay creadores que haciendo lo mismo que otros triunfan? Obviando factores como ser el primero, ser amigo de otro más grande, etc. Triunfan por la figura que representan, no por lo que cuentan. Si antes hablábamos de la N palabra (normalizar), ahora hablamos de hipernormalizar, y también del espectáculo de Guy Debord y de la hiperrealidad de Jean Baudrillard. Explicado de una forma más o menos sencilla (nada que requiera una profunda reflexión lo es), todos esos términos vienen a decir que hemos construido una realidad donde se funde aquello que es real y aquello que es una representación de la misma. Es decir, unas sneakers de 4.000€ "valen" más que unas de 120€ no solo por su precio, sino por toda la parafernalia que las rodea. Pese a que ambas cuesten lo mismo de fabricar y a efectos prácticos sean idénticas. ¿Lo pilláis? Un streamer de Fifa que tenga 100.000 espectadores, a ojos de la gran masa "valdrá" más que otro, también de Fifa, que tenga 100. Aunque en esencia hagan lo mismo.

Y aquí reside el quid de la cuestión, porque desde nuestra perspectiva asumimos que tiene mucha más validez lo que opine un chaval de 20 años delante de 50.000 personas, antes que la opinión de un periodista que sale en televisión delante de 3 millones de espectadores. Y viceversa, para nuestros padres y madres, tiene mucha más credibilidad lo que dice ese periodista antes que la opinión de un influencer.

"Para un niño ignorante lo que diga un adulto ignorante es la verdad" a lo que yo también añadiría ''y para un adulto ignorante lo que diga otro adulto ignorante con más influencia también".

La televisión no va a desaparecer, de hecho les importa mucho menos de lo que pensamos lo que hagan los referentes de internet, al igual que no desapareció la radio con la llegada de la caja tonta, y ha sabido "reinventarse" en forma de podcast o resubir el contenido a Spotify, Ivoox, y demás plataformas de audio. Porque lo que es hacer, se lleva haciendo lo mismo siglos, desde el nacimiento de la prensa hasta ver las noticias en vivo en la pantalla del móvil.

La tendencia de plataformas como Twitch está siendo traer los formatos televisivos de toda la vida a Internet, porque desde que se popularizó y se expandió todo esto que antes era campo, ha vuelto a sus orígenes donde el gran público sigue consumiendo lo mismo que llevaba eones consumiendo. Por eso me hace gracia cuando se habla de que lo que se hace en televisión es basura, y que ya nadie ve la tele. El Física o Química de mi época en el instituto, es el Élite de Netflix de las generaciones posteriores. Es la misma mierda. Y soy el primero al que le gusta bañarse en mierda de vez en cuando (metafóricamente hablando), a veces, ver un capítulo de la serie del momento o un streaming de un creador que me guste es lo único que necesito para pasar un buen rato, y eso es lo que para mí es tan mágico de internet, que alguien con una cámara y ganas de contar algo tenga un escaparate, de entrada gratuito, y además cuente con el potencial de reportarle beneficios para, si se quiere, aumentar cada vez más el nivel de la producción, crear puestos de trabajo, o simplemente vivir bien.

La parte negativa es que hay cada vez más creadores de contenido que se limitan a imitar lo que hacen los grandes que a su vez imitan lo que a otros les ha funcionado antes. Me he cansado de leer en Twitter preguntas del estilo de "¿Qué debería jugar en mi canal de Twitch?", "¿Qué os gustaría ver?", etc. Fácil, haz lo que te de la santa gana, si te metes a esto es porque crees que tienes algo que decir o algo que enseñar, haz exactamente eso. Si te metes a esto porque quieres hacer negocio, entonces mi consejo es otro, vuélvete loco mirando estadísticas y trendings durante meses y construye toda tu marca e identidad entorno a ello, pero ten claro que solo podemos controlar nuestras acciones, no los resultados. Y me gustaría puntualizar algo, no todo es blanco o negro, lo que acabo de decir no significa que si te lo tomas como un hobby, quieres hacer crecer un poco tu audiencia, o el motivo que sea, dejes de mirar los datos, para nada, la información es poder, y tener herramientas que te ayuden a disipar tus dudas siempre va a ser algo útil.

Tengo claro que algunos se matarían a pajas imaginando un mundo donde el valor de un documental fuese mayor al de un chaval pegando gritos semidesnudo en un mundo virtual. Pero es que hemos creado un sistema de valores que gira entorno al espectáculo, un distopía hipernormalizada que nadie pudo predecir. Las reglas del juego llevan escritas mucho tiempo, incluso antes de que nos refugiásemos en los foros donde durante un tiempo sí existieron otros protocolos, todo lo que llega al gran público está destinado a regirse por las mismas normas mil veces vistas. No es más real un influencer haciendo directo en pijama desde su habitación, que un presentador en un plató de televisión con traje y veinte personas detrás haciendo que todo funcione. ¡Y no pasa nada! No somos mejores que los medios tradicionales, y por supuesto que tampoco somos peores, aunque se empeñen en demonizarnos, solo queremos un espacio donde hacer lo nuestro y que nos dejen tranquilos. Los buitres que viven de la carroña seguirán existiendo en todos los medios y formatos, la solución a esto también lleva escrita muuuuuchos años, y al parecer todavía no hemos aprendido nada.

"Para los monstruos detener..." ♫
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